viernes, 2 de diciembre de 2011

LO QUE DE VERDAD DEBE CAMBIAR

Este es el título de una columna publicada en la revista Vida Nueva y escrita por Jesús Sánchez Adalid, autor de El alma de la ciudad (2007), Los Milagros del vino (2010) o su última novela Galeón (2011).

En una breve reflexión sobre la crisis escribe: "Los ejemplos de Grecia e Italia, el desastre tan evidente y la incapacidad de hallar soluciones parecen converger en una conclusión inevitable: que la crisis no es más que el enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo, un salto cualitativo que debe hallar las vías a seguir para lograr un hombre que no tenga otra opción que la de actuar éticamente".

Es reconfortante ver que, personas cuya voz tiene mucha más resonancia que la mía y la de mis alumnos en tertulias intercaladas entre explicaciones de nóminas y contratos, concluyen y exponen sin complejos, que es necesario recuperar valores; que de esta crisis no salimos sólo con reformas del sistema financiero o del mercado de trabajo, sino con una profunda renovación de valores que pongan la Economía al servicio del ser humano para que deje de contemplarlo como un mero coste de producción.

Queridos alumnos, quizás no arreglemos el mundo pero el camino hacia el ideal es lo que nos va acercando a la perfección, y renueva el ánimo ver que otros piensan como nosotros.

LA MANO INVISIBLE







Es el título de la última novela publicada por Seix Barral del escritor sevillano Isaac Rosa, nacido en 1974.




Varias personas han sido contradas por una empresa de trabajo temporal para desempeñar sus respectivos oficios en una misma nave situada en un polígono industrial. La única cláusula extraña de sus contratos es que deben permitir que un público les observe desde las gradas mientras trabajan. Un albañil, un mecánico, una costurera, una limpiadora, una administrativa, un camarero, un carnicero, una trabajadora de una cadena de montaje... El lector asiste como público para observar cómo trabajan las personas que con sudor, enfermedades, cansancios, frustraciones, sueños, miedos, determinismos familiares o sociales construyen los edificios de los que nadie se pregunta quién los levantó ladrillo a ladrillo; o fabrican los coches que al conducirlos nos resulta indiferente el ritmo alienante en que se ensambló cada una de sus miles de piezas, o si los asientos se cosieron en talleres domésticos en economía sumergida. Observaremos a la limpiadora que vacía las papeleras de las oficinas, friega los retretes de las estaciones de autobuses, recoge las colillas que otros tiran al suelo o limpian los interminables metros cuadrados de cristales de los edificios diseñados por otros. Pero también observaremos lo extenuante que puede resultar un trabajo sedentario pero con una fuerte carga mental como el de una teleoperadora o un grabador de datos. Cada personaje con su historia y su trabajo nos dará la oportunidad de reflexionar sobre facetas del mundo laboral que no dejarán de sorprendernos.